yo no soy moderna o tal vez lo soy
viernes, mayo 04, 2012
CIERRA DE BIBLIOTECA EN MONTEGRANDE
Santiago de Chile
Montegrande, Chile. Mayo 3, 2012
COMUNICADO ABIERTO A LA COMUNIDAD
¿Quién financia la biblioteca de los herederos de Gabriela Mistral?
La Biblioteca Pública de Montegrande, única de la comuna de Paihuano, se ha visto obligada a cerrar por falta de financiamiento para su mantención básica, drástica medida por falta de recursos para mantener los gastos básicos de su funcionamiento, tanto del personal de la biblioteca, como los gastos operacionales.
Son cerca de 800 usuarios mensuales quienes se han quedado sin Biblioredes, usuarios pertenecientes a comunidades rurales ya no cuentan con el único sitio público donde la población de la comuna puede acceder gratis a Internet, amén del servicio de préstamos de libros, fundamental para abastecer de libros de lectura obligatoria para los estudiantes de Paihuano.
A esta paupérrima situación del principal centro cultural y educativo de Montegrande, en la tierra de Gabriela Mistral, se ha llegado después de años de intentar un financiamiento regular para la Biblioteca, sin resultados positivos.
Resulta contradictorio que en un país respetado internacionalmente por su poesía un 52% de sus habitantes se declare como “no lector”. En el país de los poetas la gente no lee y en la tierra de Gabriela Mistral una biblioteca no puede sostenerse económicamente.
En Chile no existe obligación por parte del Estado de hacerse cargo de sus bibliotecas. Son los municipios los que deciden si es que está entre sus prioridades el financiar las bibliotecas o no. En efecto, el problema por que atraviesa la Biblioteca Pública de Paihuano refleja un problema nacional: el desvalimiento en que se encuentra el lector; un impuesto al libro exagerado y la falta de una ley de financiamiento para las bibliotecas públicas, convierten a la lectura, de hecho, en una actividad no apoyada por la política del país.
Un mejoramiento de la educación y el nivel cultural chileno va aparejado con una voluntad de apoyar la lectura desde las políticas públicas mismas. Hoy, con el cierre de la Biblioteca MonteGabriela, ganan terreno la ignorancia, el poco acceso y el desplazamiento del libro como fuente de información por parte de los medios e Internet.
¿Cómo es posible que un Estado que se ha visto beneficiado por la labor de sus escritores no invierta en bibliotecas? ¿Por qué se han invertido en el Mausoleo de Gabriela Mistral en Montegrande más de 400 millones y no hay un poco para su biblioteca? Al parecer tampoco se ha leído a conciencia a nuestra gran poetisa, pedagoga y premio Nobel de literatura. Ella dice, a propósito de su pueblo:
“Mi infancia la pasé casi toda en la aldea llamada Monte Grande, por la que nadie ha hecho nada
y ni la nombran siquiera. Si quisieran darme placer es allí donde deberían hacer algo en mi recuerdo. Me conozco sus cerros uno por uno.”
MonteGabriela agradece el constante apoyo de la comunidad de Montegrande, de la DIBAM, Bienes Nacionales y Fundación Un Techo Para Chile.
MonteGabriela hace un llamado al gobierno a financiar la Biblioteca Pública de Gabriela Mistral por dos años o hasta que nuestra organización logre la anhelada auto sustentabilidad.
Contacto:
Web: www.montegabriela.cl
Mail: montegabriela@gmail.com
Alejandra del Río /Jefa de Biblioteca de MonteGabriela
Bárbara Tamblay / Secretaria de MonteGabriela
Soledad García-Huidobro / Presidenta de MonteGabriela
sábado, febrero 25, 2012
Toda lucha por un Chile más justo, libre y democrático es nuestra lucha.
Toda lucha que apunte a superar la segregación en el mundo es nuestra lucha; toda lucha que busque justicia para los trabajadores, para las mujeres, para los excluidos, para los niños a los que el sistema les cierra la puerta en la cara clausurando su futuro, es nuestra lucha.
Toda lucha por la humanidad y contra la inquina, es nuestra lucha. Toda construcción y todos los métodos que se opongan a esta dictadura del capital y levanten un mundo posible diferente al del lucro desatado y los patrones inmunes, es nuestra lucha y nuestro mundo en construcción.
Nos resulta imposible no solidarizar activamente con quienes están poniendo el cuerpo y la voz a ese Chile que se quiere más igual, más justo, más democrático.
Ayer, hoy y mañana, la lucha inagotable del pueblo mapuche; ayer, hoy y mañana la educación pública, gratuita y de calidad para nuestros hijos, para los hijos de los trabajadores que hacen el mundo y sus sentidos; ayer, hoy y mañana Aysén, Magallanes, la justa pelea de las regiones contra un gobierno centralista y sordo, represivo y falaz. La Patagonia y su herencia verde, Calama y su herida de siempre, la salud de nuestros hermanos, la dignidad en el descanso de nuestros padres y abuelos tras años de trabajo, el respeto del Estado por los ciudadanos cuando caen en desagracia, la equidad para distribuir una abundancia que no sólo pertenece a la clase dominante.
Nuestra voz es una más. Quizás se escucha poco, quizás el neoliberalismo y su lógica mercantil nos ha convertido en un margen más. Quizás lo ha intentado. Pero haremos lo posible porque no lo logre.
Nosotros, escritores, novelistas, dramaturgos, poetas, ensayistas, académicos, historiadores, ilustradores, comiqueros; nosotros, obreros intelectuales y artistas, que también construimos y somos parte de una clase, que elegimos ser parte de esa clase que construye, que vivifica y levanta como cualquier trabajador esta patria que son los hombres, mujeres y niños de Chile, también estamos cansados.
Cansados de la represión contra el movimiento social y su criminalización; cansados de la complicidad de los medios de comunicación masivos, todos en manos del mismo dios perverso del dinero y el lucro; cansados de una elite que se revuelca en un discurso vacío para seguir siendo opción cada cuatro años en elecciones bajo un sistema que será siempre un simulacro mientras no considere a las mayorías postergadas, su voz, su mirada, su decisión, expresada con creces en 2011 y que se hará cada vez más fuerte este año, que será, no lo dudamos, un año de batallas por otro mundo posible y necesario.
Los trabajadores intelectuales abajo firmantes, los artistas abajo firmantes, queremos decir que no nos gusta como se ha ido construyendo este país. No nos gusta que las leyes se definan en las oficinas de los grupos económicos, no nos gustan las políticas de licitación de la cultura disfrazadas de fondos concursables, no nos gusta una democracia de mierda donde no tenemos nada mejor que hacer que alimentar las granjerías de una clase que ya no tiene nada que aportar, porque es una casta de cadáveres, fantasmas sin vida, sin amor, sin visión y sin ternura.
Lo que queremos es una democracia real, donde la voz del ciudadano se escuche y se respete. Donde el poder emane de las decisiones y sueños de la gente. Lo que queremos es un país feliz. Lo que queremos es que se generen y se legitimen de una buena vez los mecanismos de representación para que sea el pueblo quien diga a sus dirigentes lo que deben hacer y no al revés.
Lo que queremos es que todas las luchas en curso prosperen, crezcan y se desarrollen, hasta liquidar el poder del dinero sobre la inteligencia, hasta liquidar la supremacía de la muerte sobre la vida.
Raúl Zurita, poeta.
Jorge Baradit, escritor.
Óscar Barrientos Bradasic, escritor.
Juan Manuel Silva, escritor.
Christiano, dibujante.
David Bustos, poeta.
Tania Encina V., editora.
Christian Formoso, poeta.
Camilo Brodsky, poeta y editor.
Ernesto González Barnert, poeta.
Soledad Poirot, ilustradora y dibujante.
María José Ferrada, escritora.
Ignacio Fritz, escritor.
Marcela Saldaño, poeta.
Leonardo Sanhueza, poeta.
Marcelo Pellegrini, poeta y académico.
Alejandra Bottinelli, académica.
Marcelo Arce Garín, poeta.
Jorge Opazo, dibujante.
Hernán Castellano-Girón, escritor.
Nancy Garín, historiadora del arte.
Simón Villalobos, poeta.
Eugenia Prado Bassi, escritora.
Guido Arroyo, editor y poeta.
Rodrigo Hidalgo, escritor y gestor cultural.
Varinia Brodsky, gestora cultural.
Alejandra Costamagna, escritora.
Alejandra del Río, poeta y educadora.
Carlos Henrickson, escritor.
Alberto Harambour, historiador y académico.
Toda lucha por la humanidad y contra la inquina, es nuestra lucha. Toda construcción y todos los métodos que se opongan a esta dictadura del capital y levanten un mundo posible diferente al del lucro desatado y los patrones inmunes, es nuestra lucha y nuestro mundo en construcción.
Nos resulta imposible no solidarizar activamente con quienes están poniendo el cuerpo y la voz a ese Chile que se quiere más igual, más justo, más democrático.
Ayer, hoy y mañana, la lucha inagotable del pueblo mapuche; ayer, hoy y mañana la educación pública, gratuita y de calidad para nuestros hijos, para los hijos de los trabajadores que hacen el mundo y sus sentidos; ayer, hoy y mañana Aysén, Magallanes, la justa pelea de las regiones contra un gobierno centralista y sordo, represivo y falaz. La Patagonia y su herencia verde, Calama y su herida de siempre, la salud de nuestros hermanos, la dignidad en el descanso de nuestros padres y abuelos tras años de trabajo, el respeto del Estado por los ciudadanos cuando caen en desagracia, la equidad para distribuir una abundancia que no sólo pertenece a la clase dominante.
Nuestra voz es una más. Quizás se escucha poco, quizás el neoliberalismo y su lógica mercantil nos ha convertido en un margen más. Quizás lo ha intentado. Pero haremos lo posible porque no lo logre.
Nosotros, escritores, novelistas, dramaturgos, poetas, ensayistas, académicos, historiadores, ilustradores, comiqueros; nosotros, obreros intelectuales y artistas, que también construimos y somos parte de una clase, que elegimos ser parte de esa clase que construye, que vivifica y levanta como cualquier trabajador esta patria que son los hombres, mujeres y niños de Chile, también estamos cansados.
Cansados de la represión contra el movimiento social y su criminalización; cansados de la complicidad de los medios de comunicación masivos, todos en manos del mismo dios perverso del dinero y el lucro; cansados de una elite que se revuelca en un discurso vacío para seguir siendo opción cada cuatro años en elecciones bajo un sistema que será siempre un simulacro mientras no considere a las mayorías postergadas, su voz, su mirada, su decisión, expresada con creces en 2011 y que se hará cada vez más fuerte este año, que será, no lo dudamos, un año de batallas por otro mundo posible y necesario.
Los trabajadores intelectuales abajo firmantes, los artistas abajo firmantes, queremos decir que no nos gusta como se ha ido construyendo este país. No nos gusta que las leyes se definan en las oficinas de los grupos económicos, no nos gustan las políticas de licitación de la cultura disfrazadas de fondos concursables, no nos gusta una democracia de mierda donde no tenemos nada mejor que hacer que alimentar las granjerías de una clase que ya no tiene nada que aportar, porque es una casta de cadáveres, fantasmas sin vida, sin amor, sin visión y sin ternura.
Lo que queremos es una democracia real, donde la voz del ciudadano se escuche y se respete. Donde el poder emane de las decisiones y sueños de la gente. Lo que queremos es un país feliz. Lo que queremos es que se generen y se legitimen de una buena vez los mecanismos de representación para que sea el pueblo quien diga a sus dirigentes lo que deben hacer y no al revés.
Lo que queremos es que todas las luchas en curso prosperen, crezcan y se desarrollen, hasta liquidar el poder del dinero sobre la inteligencia, hasta liquidar la supremacía de la muerte sobre la vida.
Raúl Zurita, poeta.
Jorge Baradit, escritor.
Óscar Barrientos Bradasic, escritor.
Juan Manuel Silva, escritor.
Christiano, dibujante.
David Bustos, poeta.
Tania Encina V., editora.
Christian Formoso, poeta.
Camilo Brodsky, poeta y editor.
Ernesto González Barnert, poeta.
Soledad Poirot, ilustradora y dibujante.
María José Ferrada, escritora.
Ignacio Fritz, escritor.
Marcela Saldaño, poeta.
Leonardo Sanhueza, poeta.
Marcelo Pellegrini, poeta y académico.
Alejandra Bottinelli, académica.
Marcelo Arce Garín, poeta.
Jorge Opazo, dibujante.
Hernán Castellano-Girón, escritor.
Nancy Garín, historiadora del arte.
Simón Villalobos, poeta.
Eugenia Prado Bassi, escritora.
Guido Arroyo, editor y poeta.
Rodrigo Hidalgo, escritor y gestor cultural.
Varinia Brodsky, gestora cultural.
Alejandra Costamagna, escritora.
Alejandra del Río, poeta y educadora.
Carlos Henrickson, escritor.
Alberto Harambour, historiador y académico.
martes, noviembre 15, 2011
“Leer nos hace rebeldes” pero escribir nos vuelve pensantes
Ante la pregunta sobre el compromiso del escritor con la sociedad, quiero dejar clara mi posición de antemano; cuando el compromiso con uno mismo es radicalmente sincero es impajaritable que éste sea también para con la sociedad. El compromiso social no surge de una puesta en escena o de las tendencias de los tiempos, no es mueca de la moda o mandato de la estructura; el verdadero compromiso del escritor con el mundo que lo rodea es una consecuencia del trabajo interno que realiza consigo mismo. En el fondo de uno las fronteras se disuelven y aquello que llamo mío es por necesidad también tuyo. Este movimiento de disolución fue el germen de mi compromiso con la sociedad; un voto de confianza al proceso de la vida.
Por tanto, para mí, el rol político del escritor no es una condición sine qua non de su oficio sino una posición que se da en un proceso. Pienso que no se saca nada con forzar estéticas y levantar palabras como banderas. El panfleto difícilmente genera pensamiento crítico. Insisto; si el escritor prestará su voz a los que no tienen voz, rescatará una memoria amenazada, tomará la palabra por los suyos; si el poeta busca remontar las corrientes del torbellino en torno de su ombligo, lo hará tras haberse encontrado cara a cara consigo mismo.
El escritor decididamente comprometido que nos convoca hoy día es un ejemplo claro de ello. Böll fue un escritor perteneciente a una generación terrible, una generación llamada a parar el orden de la historia para cuestionarse cómo es que el alemán de carne y hueso había llegado con el rostro intacto al páramo de la posguerra. Böll asume la tarea de su generación planteando la pregunta por la culpa del pueblo alemán en el holocausto. La respuesta no fue fácil y mucho menos definitiva.
Böll buscó antecedentes en la lectura. Se preguntó por el efecto de la literatura en la sociedad. El libro fue capaz de cambiar el curso de la historia; revoluciones han sido fraguadas al calor de ciertas lecturas y también un libro pudo enardecer el afán de poder de un dictadorzuelo. En su obra hay un constante interés por develar los mecanismos manipuladores de la propaganda, la publicidad y la prensa amarilla sobre el pueblo. Esta suerte de hipnosis colectiva que despierta la influencia de los medios masivos es de enorme vigencia para Chile; la manera en que se escenifica la noticia es decisiva en los vaivenes políticos y constituye un verdadero yugo al servicio de los que detentan el poder económico, los verdaderos dueños del país.
Para equilibrar la influencia de los medios, Böll propone la lectura. El dice que los lectores no son los ciudadanos más obedientes, por lo que un pueblo que lee no debería avalar un estado de terror. Un pueblo lector es menos fácil de manipular. Conviene, por tanto, no sólo proponer una línea de lectura que haga rebeldes a los humanos sino también tomar conciencia de la responsabilidad que le cabe al escritor; su obra puede tener un efecto sobre el otro. El lugar social de la literatura es antes que cualquier cosa una historia de su recepción.
Me parece que las reflexiones de Böll fueron adecuadas para su momento. Intuyo una actualidad de sus ideas pero no exactamente tal y como él lo propuso. Pienso que las necesidades de una sociedad corren más velozmente de lo que los artistas y pensadores logran captar, y que la academia y la institucionalidad va apenas a la siga de aquello que los creadores vislumbran. Es un círculo vicioso frustrante pero quizá el punto no sea que el artista se adelante a su época para proponer o manifestar los cambios necesarios, sino el reconocernos parte de un proceso evolutivo en el que nacen padres en la boca de los hijos. Cada idea nueva idea ha sido ya concebida en la anterior que se pretendía abolir. Con esto me pongo el parche antes de la herida, pues lo que planteo, siguiendo a Böll, será quizá chocante a los amantes de la literatura.
Pienso que hoy en día la literatura no hace rebelde a casi nadie que no sea ya rebelde de por sí. La lectura, tal y como la concibe Böll, es un acto liberador heredado del protestantismo, por el cual el lector, remecido en su conciencia, es dueño de su interpretación. El hombre que lee encuentra argumentos que lo llevarán a actuar, a buscar a sus pares con el fin de formar colectivos, partidos, y cuánta estructura fue movilizadora de la historia en los siglos pasados. Este esquema hoy en día ya no es fructífero. Por una razón bien sencilla; hace rato que la literatura, y los que la practican, pasaron a formar parte del mecanismo que sostiene el satus quo social como lo quieren los dueños de este mundo. La literatura se ha vuelto un club cerrado para elites iniciadas a las que sólo se accede con el password de acceso. Los gobiernos emprenderán grandes campañas de fomento de la lectura a sabiendas de que no obtendrán demasiados resultados pues el password de acceso permanece en secreto. A nadie sirven los ciudadanos poco obedientes.
No nos engañemos; la retórica es sabiduría, el que la maneja convence, tiene poder. Es difícil que la lectura haga rebelde al ser humano hoy pues rara vez ésta desarrolla pensamiento crítico. ¿Cómo va a desarrollar pensamiento crítico una literatura que sólo se espejea a sí misma?
Alguien dijo que escribir un libro no es tan difícil, pues cuando uno ha leído 100 está tan hinchado de argumentos que tiene que aliviarse escribiendo el libro No 101. Un pastiche de citas son los libros hoy en día. Uno ve a los poetas descifrando a los críticos para adaptar sus poéticas a lo que supuestamente se está leyendo hoy. La literatura “culta” hace poco por romper el sello de su misterio. Y para qué decir la literatura que se lee en forma masiva. Abunda la que prepara a la humanidad para un cambio de paradigma; hay los que dicen que el 2012 se acaba el mundo y los que auguran para ese año un salto cualitativo de la humanidad en dirección iluminación-de-la-conciencia. La gente le tiene demasiado respeto a los libros y a los escritores, ve en esos mundos retóricos la realidad y deja de darse cuenta que en este mismo momento, el mundo se está acabando y está siendo creado ¡al mismo tiempo!
Al escritor le encanta mantener su aura de genialidad, parece increíble pero el beso de la musa es la intimidad más resguardada. Con celo se guarda el password de acceso pues conviene resguardar la especificidad de la literatura, su pureza nos asegura el puesto a varios. Pienso que un escritor verdaderamente comprometido con la sociedad, y estamos hablando del Chile que ostenta un déficit educacional importante y necesidades imperiosas que rebalsan el cotidiano, revelará el password de acceso a la “genialidad” e inspiración para que personas de todos los medios sociales puedan beneficiarse de los efectos de la escritura y de la lectura.
Esta es mi propuesta de compromiso social; mover el foco literario de la lectura hacia la escritura y del producto hacia el proceso. Es decir, desinflar un poco el culto hacia la obra y el autor para volver a la práctica, a la materia. Hacer de la teoría una consecuencia de la experiencia, incluyendo a la lectura y la contemplación como parte de ella, pero a partir de las preguntas que plantea la experiencia misma, o sea, la vida de cada uno de nosotros.
Mi compromiso como escritora es con la Educación Poética. Lidero un grupo de personas que trabajamos con niños que van desde los 4 a los 80 años; ¡nunca es tarde para iniciarse en la poesía! La necesidad de expresión es fundamental para el ser humano y la poesía no sólo es un lenguaje artístico que está a la mano, sino uno del que, además, los chilenos tenemos tradición.
En la Educación Poética nos interesa despertar y desarrollar las capacidades imaginativas del ser humano; sabemos que la inteligencia sigue a la imaginación. No es la información que maneja una persona lo que determina su inteligencia sino lo que es capaz de hacer con la información que posee; es decir, qué crea con lo que sabe: una persona inteligente es creativa.
Rescatamos el acto de escritura del individuo inserto en un colectivo como la instancia primordial para el florecimiento de la imaginación. En el acto de escritura, que paradojalmente también puede ser oral, confluyen pasado y futuro de la persona. Lo que una vez se fue y lo que se anhela conforman al ser actual manifestado en un acto de la imaginación. El humano, desde que empieza a andar por el mundo, es tanto regresión como progresión, memoria y utopía, sombra y esperanza. El YO calibra, determina, elije e interpreta el contenido de la conciencia para transformarlo en algo nuevo. Lo nuevo creado acaba en el OTRO, sin el cual no hay YO que sobreviva.
Nuestro trabajo en Educación Poética aclara y sistematiza el proceso creativo para hacerlo accesible. Es muy emocionante comprobar que cualquier persona está en condiciones de ser un creador, como he leído en muchos libros que me han inspirado.
La creatividad ES el password de acceso al pensamiento crítico, que, en definitiva, es lo que nos hace rebeldes. Experimentar un proceso creativo positivo y placentero a temprana edad es vital para un cerebro que está desarrollando sus potencialidades. Esto no puede aprenderse en los libros ni medirse por estadísticas; hay que experimentarlo. Hay que sacar la sabiduría de los libros y transformarla en didáctica de la creatividad. En Chile somos millonarios en esta riqueza.
Propongo a los escritores y poetas transformarse en maestros de la creatividad. Pero ¡ojo! que ser maestro no significa mantener los privilegios del autor, sino todo lo contrario; hay que estar dispuesto a que la experiencia enseñe y la realidad revele su necesidad. Entregar la máscara para volverse espejo.
En cuanto a mi propio trabajo literario; mi poesía es sentimental, íntima, dramática y, a veces, absurda, porque siendo niña me entró una desconfianza supina hacia los discursos totalizadores.
Alejandra del Río. Santiago, Noviembre 2011 (escrito para la charla sobre Heinrich Boell y el compromiso social del escritor hoy, organizado por la Fundación Heinrich Boell en la Feria del Libro de Santiago, Nov. 2011)
Por tanto, para mí, el rol político del escritor no es una condición sine qua non de su oficio sino una posición que se da en un proceso. Pienso que no se saca nada con forzar estéticas y levantar palabras como banderas. El panfleto difícilmente genera pensamiento crítico. Insisto; si el escritor prestará su voz a los que no tienen voz, rescatará una memoria amenazada, tomará la palabra por los suyos; si el poeta busca remontar las corrientes del torbellino en torno de su ombligo, lo hará tras haberse encontrado cara a cara consigo mismo.
El escritor decididamente comprometido que nos convoca hoy día es un ejemplo claro de ello. Böll fue un escritor perteneciente a una generación terrible, una generación llamada a parar el orden de la historia para cuestionarse cómo es que el alemán de carne y hueso había llegado con el rostro intacto al páramo de la posguerra. Böll asume la tarea de su generación planteando la pregunta por la culpa del pueblo alemán en el holocausto. La respuesta no fue fácil y mucho menos definitiva.
Böll buscó antecedentes en la lectura. Se preguntó por el efecto de la literatura en la sociedad. El libro fue capaz de cambiar el curso de la historia; revoluciones han sido fraguadas al calor de ciertas lecturas y también un libro pudo enardecer el afán de poder de un dictadorzuelo. En su obra hay un constante interés por develar los mecanismos manipuladores de la propaganda, la publicidad y la prensa amarilla sobre el pueblo. Esta suerte de hipnosis colectiva que despierta la influencia de los medios masivos es de enorme vigencia para Chile; la manera en que se escenifica la noticia es decisiva en los vaivenes políticos y constituye un verdadero yugo al servicio de los que detentan el poder económico, los verdaderos dueños del país.
Para equilibrar la influencia de los medios, Böll propone la lectura. El dice que los lectores no son los ciudadanos más obedientes, por lo que un pueblo que lee no debería avalar un estado de terror. Un pueblo lector es menos fácil de manipular. Conviene, por tanto, no sólo proponer una línea de lectura que haga rebeldes a los humanos sino también tomar conciencia de la responsabilidad que le cabe al escritor; su obra puede tener un efecto sobre el otro. El lugar social de la literatura es antes que cualquier cosa una historia de su recepción.
Me parece que las reflexiones de Böll fueron adecuadas para su momento. Intuyo una actualidad de sus ideas pero no exactamente tal y como él lo propuso. Pienso que las necesidades de una sociedad corren más velozmente de lo que los artistas y pensadores logran captar, y que la academia y la institucionalidad va apenas a la siga de aquello que los creadores vislumbran. Es un círculo vicioso frustrante pero quizá el punto no sea que el artista se adelante a su época para proponer o manifestar los cambios necesarios, sino el reconocernos parte de un proceso evolutivo en el que nacen padres en la boca de los hijos. Cada idea nueva idea ha sido ya concebida en la anterior que se pretendía abolir. Con esto me pongo el parche antes de la herida, pues lo que planteo, siguiendo a Böll, será quizá chocante a los amantes de la literatura.
Pienso que hoy en día la literatura no hace rebelde a casi nadie que no sea ya rebelde de por sí. La lectura, tal y como la concibe Böll, es un acto liberador heredado del protestantismo, por el cual el lector, remecido en su conciencia, es dueño de su interpretación. El hombre que lee encuentra argumentos que lo llevarán a actuar, a buscar a sus pares con el fin de formar colectivos, partidos, y cuánta estructura fue movilizadora de la historia en los siglos pasados. Este esquema hoy en día ya no es fructífero. Por una razón bien sencilla; hace rato que la literatura, y los que la practican, pasaron a formar parte del mecanismo que sostiene el satus quo social como lo quieren los dueños de este mundo. La literatura se ha vuelto un club cerrado para elites iniciadas a las que sólo se accede con el password de acceso. Los gobiernos emprenderán grandes campañas de fomento de la lectura a sabiendas de que no obtendrán demasiados resultados pues el password de acceso permanece en secreto. A nadie sirven los ciudadanos poco obedientes.
No nos engañemos; la retórica es sabiduría, el que la maneja convence, tiene poder. Es difícil que la lectura haga rebelde al ser humano hoy pues rara vez ésta desarrolla pensamiento crítico. ¿Cómo va a desarrollar pensamiento crítico una literatura que sólo se espejea a sí misma?
Alguien dijo que escribir un libro no es tan difícil, pues cuando uno ha leído 100 está tan hinchado de argumentos que tiene que aliviarse escribiendo el libro No 101. Un pastiche de citas son los libros hoy en día. Uno ve a los poetas descifrando a los críticos para adaptar sus poéticas a lo que supuestamente se está leyendo hoy. La literatura “culta” hace poco por romper el sello de su misterio. Y para qué decir la literatura que se lee en forma masiva. Abunda la que prepara a la humanidad para un cambio de paradigma; hay los que dicen que el 2012 se acaba el mundo y los que auguran para ese año un salto cualitativo de la humanidad en dirección iluminación-de-la-conciencia. La gente le tiene demasiado respeto a los libros y a los escritores, ve en esos mundos retóricos la realidad y deja de darse cuenta que en este mismo momento, el mundo se está acabando y está siendo creado ¡al mismo tiempo!
Al escritor le encanta mantener su aura de genialidad, parece increíble pero el beso de la musa es la intimidad más resguardada. Con celo se guarda el password de acceso pues conviene resguardar la especificidad de la literatura, su pureza nos asegura el puesto a varios. Pienso que un escritor verdaderamente comprometido con la sociedad, y estamos hablando del Chile que ostenta un déficit educacional importante y necesidades imperiosas que rebalsan el cotidiano, revelará el password de acceso a la “genialidad” e inspiración para que personas de todos los medios sociales puedan beneficiarse de los efectos de la escritura y de la lectura.
Esta es mi propuesta de compromiso social; mover el foco literario de la lectura hacia la escritura y del producto hacia el proceso. Es decir, desinflar un poco el culto hacia la obra y el autor para volver a la práctica, a la materia. Hacer de la teoría una consecuencia de la experiencia, incluyendo a la lectura y la contemplación como parte de ella, pero a partir de las preguntas que plantea la experiencia misma, o sea, la vida de cada uno de nosotros.
Mi compromiso como escritora es con la Educación Poética. Lidero un grupo de personas que trabajamos con niños que van desde los 4 a los 80 años; ¡nunca es tarde para iniciarse en la poesía! La necesidad de expresión es fundamental para el ser humano y la poesía no sólo es un lenguaje artístico que está a la mano, sino uno del que, además, los chilenos tenemos tradición.
En la Educación Poética nos interesa despertar y desarrollar las capacidades imaginativas del ser humano; sabemos que la inteligencia sigue a la imaginación. No es la información que maneja una persona lo que determina su inteligencia sino lo que es capaz de hacer con la información que posee; es decir, qué crea con lo que sabe: una persona inteligente es creativa.
Rescatamos el acto de escritura del individuo inserto en un colectivo como la instancia primordial para el florecimiento de la imaginación. En el acto de escritura, que paradojalmente también puede ser oral, confluyen pasado y futuro de la persona. Lo que una vez se fue y lo que se anhela conforman al ser actual manifestado en un acto de la imaginación. El humano, desde que empieza a andar por el mundo, es tanto regresión como progresión, memoria y utopía, sombra y esperanza. El YO calibra, determina, elije e interpreta el contenido de la conciencia para transformarlo en algo nuevo. Lo nuevo creado acaba en el OTRO, sin el cual no hay YO que sobreviva.
Nuestro trabajo en Educación Poética aclara y sistematiza el proceso creativo para hacerlo accesible. Es muy emocionante comprobar que cualquier persona está en condiciones de ser un creador, como he leído en muchos libros que me han inspirado.
La creatividad ES el password de acceso al pensamiento crítico, que, en definitiva, es lo que nos hace rebeldes. Experimentar un proceso creativo positivo y placentero a temprana edad es vital para un cerebro que está desarrollando sus potencialidades. Esto no puede aprenderse en los libros ni medirse por estadísticas; hay que experimentarlo. Hay que sacar la sabiduría de los libros y transformarla en didáctica de la creatividad. En Chile somos millonarios en esta riqueza.
Propongo a los escritores y poetas transformarse en maestros de la creatividad. Pero ¡ojo! que ser maestro no significa mantener los privilegios del autor, sino todo lo contrario; hay que estar dispuesto a que la experiencia enseñe y la realidad revele su necesidad. Entregar la máscara para volverse espejo.
En cuanto a mi propio trabajo literario; mi poesía es sentimental, íntima, dramática y, a veces, absurda, porque siendo niña me entró una desconfianza supina hacia los discursos totalizadores.
Alejandra del Río. Santiago, Noviembre 2011 (escrito para la charla sobre Heinrich Boell y el compromiso social del escritor hoy, organizado por la Fundación Heinrich Boell en la Feria del Libro de Santiago, Nov. 2011)
lunes, agosto 15, 2011
aquella
Culpó a la noche de la fiesta majadera
supo arrimarse al toque del deshielo
encontró el modo de despedir recuerdos
montó un circo de pulgas para perpetuarse
tuvo coraje y renunció
esculpió en la culpa un resto de orgullo
persiguió al gato de cinco patas
aportó al tratado de la abulia
se comprometió a faltar estando presente
avivó las llamas de la sombra
marcó en la roca la palma creadora
se desvistió en defensa propia
plantó el árbol de los frutos prohibidos
diseñó las lecciones de uso del corazón
puso antídoto a sus propias palabras
pues conoció de antemano su veneno.
supo arrimarse al toque del deshielo
encontró el modo de despedir recuerdos
montó un circo de pulgas para perpetuarse
tuvo coraje y renunció
esculpió en la culpa un resto de orgullo
persiguió al gato de cinco patas
aportó al tratado de la abulia
se comprometió a faltar estando presente
avivó las llamas de la sombra
marcó en la roca la palma creadora
se desvistió en defensa propia
plantó el árbol de los frutos prohibidos
diseñó las lecciones de uso del corazón
puso antídoto a sus propias palabras
pues conoció de antemano su veneno.
el marco de la memoria
Si convenimos en una definición básica de lo que es memoria diremos que es la presencia de la ausencia. La memoria trae al tiempo presente lo que ya no está ni es. El trabajo de memoria, por tanto, viene a ser el proceso que la persona o el colectivo hace para tener memoria, ese proceso es el ejercicio de memoria. Convengamos que la literatura incluye ejercicios de memoria desde el comienzo de los tiempos, un sinfín de modos de escribir la memoria, una centena de sujetos que fueron historiadores de sí mismos y nos legaron sus testimonios. Convengamos que la literatura puede ser campo de batalla de la memoria.
Partamos de una pregunta sencilla, primigenia. ¿lo que recordamos al mismo tiempo lo conocemos?
Imaginemos que la memoria fuera un bloque de cera y el recuerdo un anillo que al pasar por la cera imprime su cuño, deja una huella. Sócrates dice que todo lo que “queremos acordarnos de entre lo que vimos, oímos o pensamos, lo imprimimos en ese bloque como si imprimiéramos el cuño de un anillo. Y lo que se imprimió, lo recordamos y sabemos en tanto su imagen permanezca ahí; pero lo que se borre o no se pueda imprimir, lo olvidamos, es decir, no lo conocemos” Esta definición de Sócrates, si bien se refiere al mundo sensorial, a la fenomenología de la memoria, bien puede ser también una metáfora del acto de escritura, la tablilla el libro de la memoria. Todo lo que está escrito en el libro es lo que se conoce porque no se puede olvidar, está presente en la ausencia. Convengamos que la escritura autobiográfica es una manera de rescatar el sí mismo.
Muy bien, con qué fin alguien se escribe a sí mismo, para qué hacerse objeto de observación y seguimiento. En primer lugar se escribe para leerse, pues, aún tratándose de cualquier tipo de escritura, el primer lector es el autor, más en el caso de la escritura cuyo objeto es el sí mismo. El autor la usa para conocerse y de esta manera ejercer influencia en su vida presente. La lectura influye la escritura y los escritos autobiográficos presentan una intratextualidad que probablemente sea la huella de lo que recordamos mientras escribimos. Sin duda es cierta la afirmación de que el que escribe se lee. En segundo lugar, se escribe para la lectura de los demás.
Por alguna razón- fama, necesidad o legado- se pone el YO por escrito para presentarlo a los demás. El propósito de la escritura también puede involucrar al otro, al grupo. Poner las cosas por escrito aporta un tramo en la individuación y en la pertenencia a cierta identidad colectiva.
martes, julio 26, 2011
caldo de cabeza

Mientras esperaba al indicado me divertía con el equivocado. Así estaba hasta que el indicado apareció y me regaló un mundo de cuentos que de algún modo también protagonicé. Un teatro de marionetas dirigido por un titiritero superior. Un dios veleidoso que había hecho al hombre pecador y gustaba de sacrificio de pecados, las maldades personales consagradas. Fui una actriz que siempre dio su parlamento convencida, posesionada por el papel de otelo, de woyzek, de lucrecia, de quintrala, de magdalena. Diversos roles que se desplegaban en el cotidiano y me hacían reír, me hacían pensar, me hacían jugar, me hacían sufrir. Un día era una semana, con esta pareja me pasaban muchas cosas. Hasta que rápido se agotó el tiempo y el telón cayó de sopetón descubriendo la otra cara de la moneda, el lado oscuro del corazón, la sombra. Qué se puede decir. Una mañana de amor puro y un mediodía de secreto descubierto y llanto. A tarde de muerte, noche de poesía. Madrugada narcótica. Portazo. Separación. Desespero. Un hombro extraño donde llorar. Las amigas. El hada-duende que me cantó por la noche, cerca de las doce. El llamado del equivocado: “¿acaso tú puedes mandar el corazón?”. Y no poder mandarlo, tenerlo encabritado y no poder domarlo. El amor es un error, olvídate de mí. Ahora sólo tener a mano las plegarias de la infancia y ocupar los únicos recuersos que habemos, los recursos del espíritu; es increíble como el caldo de cabeza genera poemas.
jueves, julio 21, 2011
Los cinco recordatorios

1. Estoy hecho de la naturaleza del envejecer. No hay forma de evitar
la vejez.
2. Estoy hecho de la naturaleza del enfermar. No hay forma de evitar
la enfermedad.
3. Estoy hecho de la naturaleza del morir. No hay forma de evitar la
muerte.
4. Todo lo que me gusta y todos los que quiero están hechos de la
naturaleza del cambio. No hay forma de evitar ser separados de
ellos.
5. Mis acciones son mis únicas verdaderas pertenencias. No puedo
evitar las consecuencias de mis acciones. Mis acciones son el
suelo donde me paro.
EL BUDA
miércoles, julio 20, 2011
"Gotas sobre loza fría" de Carmen García: pesada cae la memoria.

“Un poema es un espejo rodando calle abajo”
Laurence Ferlingetti
El problema con presentar un libro de poesía es que cuando éste es bueno sobran las palabras y cuando es malo no hace falta decir nada. El libro de Carmen García es bueno, así que todo lo que tengo que decir de él me parece que está demás. Sin duda el lector que se enfrente a este poemario se enfrentará a su propio evento de lectura, tendrá sus propias impresiones sobre este sugerente poemario que acertadamente publica Cuarto Propio.
Sin embargo, y porque ella me lo ha pedido, compartiré algunas ideas de mi lectura de Gotas sobre loza fría. Para mí este es un abigarrado poemario sobre la memoria biográfica. Que se me entienda; este libro no teoriza ni relata la memoria, su proyecto es disciplinadamente poético; el libro proporciona imágenes para que la memoria aparezca en su forma preferida que es la del fragmento, la del retazo. No es que el poemario no se haga cargo del dilema del tiempo –dilema que es el meollo de todo trabajo de memoria-, sí que se hace cargo del tiempo y de su orden, pero lo hace persiguiendo una secuencia de imágenes que conforman una metáfora profunda que da cuenta del tiempo de memoria. Carmen García reflexiona sobre el proceso de memoria desde el lugar de una conciencia puramente poética. Hace tiempo que no leía un libro de algún autor chileno que se propusiera tal pureza y déjenme decirles que el riesgo vale la pena y se agradece.
En Gotas sobre loza fría, las gotas caen pesadas y empalagosas debido a este proceso que consta de dos movimientos bien diferenciados. En primer lugar las gotas que caen sobre la loza fría no se evaporan, se quedan ahí por un buen tiempo, el frío las conserva. Diferente sería si las gotas cayeran sobre loza ardiente: el recuerdo, ah perdón, la gota, se evaporaría. Por el frío se mantiene el recuerdo tal y como cayó. De ahí la sensación de que es pesada y no dúctil la gota del recuerdo que cae y se queda allí, dejando una marca, una mancha de agua que quizá no se borre nunca. Esta poesía es densa, es Dichtung; en alemán: condensación. Se hace con con-densación.
Entonces, desde mi lectura, el primer movimiento del proceso de memoria en el libro de Carmen es esta densación. Hay densación en esta poesía. Digo que densación es una sensación apretada, de secreto guardado por largo tiempo, de tesoro enterrado que se inscribe en los mapas y señala un camino al que se llega “de rodillas”.
A la memoria se llega de rodillas, incómodo, con sacrificio. Es como penetrar y hacer engendrar a una piedra. Y que la piedra dé hijos, que los hijos sean los versos. Las “palabras quebradas que vienen de abajo”. Los poemas blancos, peregrinos que cruzan las vidas y miran con ojo bizco, los corazones de pájaros que hay que desenterrar para plantar semillas en los ojos de los muertos. O alimentarse de la larva del corazón que teje un camino ciego. Que los hermanos se hagan mierda los dedos tratando de penetrar la piedra, la piedra del pasado. ¿Quién pone hielo en la mesa del domingo y a la sopa hace intragable? Es la piedra del pasado, la piedra del error, la piedra del amor, la piedra del desamor, la piedra desolación. La piedra es el padre, deja entrever al costado de la penumbra la Carmen. El padre es el “caballo que recorre latitudes /con una máscara de hierro sobre los ojos”. El secreto que endurece en las sombras algo tiene que ver con el padre, con la ley del padre omnipresente. Pero ¿qué tan omnipresente puede ser cualquier ley que permita la gesta del secreto? Y sí, algo se fragua en las sombras, la confección de mapas de “lenguas olvidadas”, un bautismo de piedras como ciudades.
Después de la densación ¿qué se hace con la piedra de la memoria? Después de conocer, experimentar y dar imagen a la sombra ¿qué más hacer con los recuerdos? Si el recuerdo es tan duro que se hacen mierda las posibilidades materiales de cambiar el pasado, si hace tanto frío que el fuego no transforma el plomo en oro. Si la morada son las tumbas de los antepasados ¿qué opción de transformación resta?
La única opción que queda es fundar un reino sobre las piedras del camino y que el reino sea el poemario.
Y he aquí que un segundo movimiento trae una nueva oportunidad. Hay un desplazamiento del recuerdo desde su densidad hacia su posibilidad. Hay una resignificación de la piedra; cuando rueda la piedra ya no es más pesada. Convertida en poema llega hasta los pies de los demás, hace escuchar su “quejido hueco”. Sobre el poema puede alguien más llegar a posarse. Los poemas son “pájaros extraños” que levantan el polvo de las piedras y dejan vislumbrar lo que estaba secreto. En ningún caso revelan, no señor, aquí no se muestra nada en su desnudez. La verdad es la sombra- como advierte el epígrafe de Paul Celan al abrir el libro- y la esencia de la sombra es que para ser tiene que carecer de luz.
En Gotas sobre loza fría valoro, por sobre todas sus evidentes cualidades, el que jamás se revele el gran secreto. Disfruten, lectores; ¡el secreto se mantiene hasta el final!
Carmen García aborda con rigor su reflexión poética sobre la memoria. En ningún momento es seducida por el streap-stease emocional, el facilismo de la “verdad biográfica”. También su aliento es apretado, mejor dicho, dosificado. Ella tiene un propósito; dar las señas de su mapa de memoria. No viene a quejarse, no viene a escupir, no viene a ser la víctima del destino. Ella viene a trazar y proponer y a dejar en claro. Hasta donde la sombra lo permita. Esto bien lo sabemos las locas y nos reconocemos en sus poemas.
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